Escalera Cuadrada
GEOMETRÍA
Palazzo Barberini Roma
Gian Lorenzo Bernini 1634
Proyecto realizado
41.903345, 12.489836





Admirada por los contemporáneos de la primera mitad del siglo XVII como modelo para las nuevas generaciones de arquitectos, la escalera cuadrada del palacio Barberini puede considerarse hoy en día una obra en la que confluyen ideas, experimentos y desarrollos que se pueden rastrear en la doble vía de la tratadística, y en el intercambio de modelos experimentados entre finales del siglo XVI y principios del XVII.
La modernidad de la escalera de caracol cuadrada del palacio Barberini con respecto a la tipología clásica del siglo XVI con o sin núcleo, contemplada en la casuística de Palladio, consistía en la presencia de los soportes intermedios, pilares y columnas, que ya aparecen en los primeros proyectos para el hueco rectangular del Palazzo Barberini.
Las sugerencias iniciales procedían sin duda de la escalera del Palais du Luxembourg de París, que Francesco Barberini pudo visitar en compañía de sus consejeros, entre los que se encontraba Cassiano dal Pozzo, durante su misión diplomática en Francia y España en 1625.
Según la biografía que el cardenal sobrino dedicó a su hermano Taddeo, el palacio familiar en Quattro Fontane se habría concebido inicialmente con una sola escalera central y dos salones laterales, como en el palacio de María de Médicis, que se estaba terminando de construir y que se había convertido en modelo arquitectónico para las residencias de la nobleza. Un replanteamiento del proyecto conduciría luego a la solución planimétrica opuesta, con salón central y dos escaleras laterales.
La escalera cuadrada realizada, en la solución de los tres primeros tramos hasta el rellano distribuidor de la planta noble, demuestra la superposición de tipos, como los que garantizan la penetración de la luz en el interior; la escalera del Escorial o la de la Pilotta en Parma con las rampas convertidas en loggias o la escalera de Ottaviano Mascarino en el Quirinal, por la presencia de los órdenes.
Como sugería el tratado de Vincenzo Scamozzi, se consideró la escalera cuadrada como la más adecudada, poder llegar desde la planta baja hasta el piso noble en un solo giro, ya que la altura era muy grande y no se podía llegar a tal altura en solo dos tramos. Fue Maderno quien, probablemente por sugerencia de Francesco Barberini, captó la modernidad y las posibilidades distributivas de la solución de la escalera cuadrada con hueco vacío, pero fue Bernini quien supo transformar un modelo constructivo ya consolidado, con la introducción del orden arquitectónico y elegancia decorativa, en una obra icónica del barroco.
La estructura de muros y soportes intermedios alternados situados a lo largo de los lados del hueco del palacio Barberini, pilares angulares unidos por columnas, hasta el piso noble, proporcionan el soporte para la cubierta de las tres primeras rampas con bóvedas de cañón rampantes. Las rampas superiores, que sirven únicamente a los niveles de la antigua construcción Sforza, articulan las cuatro caras del patio cuadrado particularmente una sorprendente solución por su inesperada simplificación y dinamismo. El lenguaje austero de las columnas unidas por balaustradas es sustituido por el minimalismo de tramos murarios calados y oblicuos que marcan el recorrido de las rampas superiores hasta la logia del segundo piso.